domingo, 18 de julio de 2010

De Los Pastores por la Paz

Es pa’Cuba que vamos!

Comenzó la Caravana número veintiuno (21) de Pastores/as por la Paz y venimos bajando desde Canadá hacia McAllen, Texas con trece rutas, que están visitando unas cuatro (4) Provincias en Canadá y unas 130 ciudades dentro de Estados. Las mismas llenas de apoyo humanitario y de amor solidario para nuestras hermanas y hermanos en Cuba.

Lo que nos distingue es nuestro convencimiento de que en Cuba viven nuestros hermanos y hermanas, por lo tanto, si existe una ley que me quiera impedir el que yo ame a mi hermana o hermano, la vamos a violar, porque la misma es inmoral e ilícita. De aquí el que no solicitamos permiso del gobierno de Estados Unidos para ir a Cuba.

Por mas de cincuenta años, diez presidentes de Estados Unidos han realizado la labor repulsiva de tratar de destruir la revolución Cubana y someter al pueblo Cubano a sus caprichos por medio de un bloqueo que no solo es ilegal pero a u vez inmoral.

Parte de nuestra misión es decirle primeramente a Washington y luego al resto del mundo que Cuba no está sola. Nos hemos parado al lado de este pueblo y hemos aprendido en nuestro amor fraterno el caminar solidariamente defendiendo los logros que un proceso revolucionario ha sabido parir justicia por todos estos años. De aquí el que defendamos su independencia, su soberanía, su deseo de no ser anexionada a Estados Unidos y por supuesto su proyecto socialista.

Sabemos muy bien que nuestra solidaridad vertical con Cuba le molesta a Washington y a algunas personas en el liderato del exilio Cubano. Pero además toda esta gente sabe muy bien que nosotros/as como organización comunitaria que cree y practica los principios de un cristianismo subversivo, no le prestamos atención a sus berrinches infantilillos. Por lo tanto, no vamos a claudicar en nuestra lucha al lado de Cuba. Estamos convencidos/as que la revolución Cubana, con su expresión de amor internacionalista ha pasado a ser una extensión familiar que va más allá de su territorio. Es un proyecto de la radicalización del amor del cual ambos hermanos y compañeros, Jesús y el Che, nos hablaron.

Por lo tanto, jamás dejaremos sola a la revolución Cubana porque nos ha demostrado con acciones que es posible la construcción de una utopía realizable. O sea, que es posible comenzar a construir una nueva sociedad más justa con nuevas personas –mujeres y hombres- y la protección de nuestra madre tierra. Aun más, esta revolución Cubana nos ha enseñado que la expresión del amor solidario puede convertirse en la verdadera y única religión y la práctica de la justicia el verdadero encuentro y/o reencuentro con la Divinidad. Esta es una revolución de pueblo que nos sigue enseñando que el verdadero anticristo lo sigue siendo el sistema capitalista, por lo tanto hay que denunciarle, combatirle y erradicarle. Esta revolución sagrada es una escuela de liberación personal y colectiva, a pesar del bloqueo que le han impuesto para someterle, doblegarle y destruirle. Es por esto que esta revolución le duele tanto a Washington y a sus soldaditos mediocres del exilio Cubano.

De aquí el que no desertaremos en nuestra misión, a pesar de las amenazas de Washington de someternos a su (in)justicia. ¡Es pa’Cuba que vamos!, porque seguimos construyendo la paz justicia.

Padre Luis Barrios
Iglesia de Santa María
New York, New York
16 de julio de 2010
lbarrios@jjay.cuny.edu

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